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A 50 años del Golpe de Estado, un estudio de la UBA confirma el rechazo a la dictadura y la fe en que no se repetirá

A pocos días de cumplirse medio siglo del último Golpe de Estado en la Argentina, el Observatorio Pulsar, que publicó recientemente un estudio sobre los jóvenes y la democracia, divulgó un estudio bajo el título «1976/2026: Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina»
A 50 años del Golpe de Estado, un estudio de la UBA confirma el rechazo a la dictadura y la fe en que no se repetirá
El sondeo, en el cual también colaboró el CELS, tuvo una etapa cuantitativa y otra cualitativa. Esta última mediante la realización de 8 focus groups en todo el país, mientras que la parte cuantitativa se llevó adelante a través de una encuesta nacional a 1136 participantes.
Consenso sobre memoria y condena
Los resultados mostraron que más de 7 de cada 10 encuestados afirman conocer lo que ocurrió en el período y creen que se debe seguir juzgando a los militares. Algo menor, aunque mayoritario, es el acuerdo sobre los motivos detrás del Golpe: 63% sostiene que hubo «pocos» o «ningún» motivo que lo justifique.
Sobre la responsabilidad del Golpe, un 39% la atribuyó a la Junta Militar, seguido por un 16% que se la endilga a Montoneros y otros grupos guerrilleros, un 13% al gobierno de Isabel Perón y un 8% a la situación económica-social.
En cuanto a las fuentes de aprendizaje sobre el Golpe, las instituciones educativas aparecen, con diferencia, como la primera opción, con el 44%. Le siguen las conversaciones con amigos y familiares con un 30% y más lejos, noticias con 10%.
Al consultar sobre la valoración de la última dictadura, los números son contundentes: 71% la califica como «muy mala» o «mala» y apenas un 7% como «buena» o «muy buena». Completa un 19% que la cataloga como un proceso «regular» y un 3% de Ns/Nc.
Relevante fue el rol asignado a películas o documentales sobre la dictadura, con un 37% de los encuestados que reconoció haber visto material cultural al respecto, dejando en un lejano segundo lugar a «participé de marchas del 24 de marzo» con 21% o «leí un fragmento del Nunca Más» con un 6%.
Diferenciación entre plan sistemático o excesos
Luego, el estudio plantea una segmentación entre dos grupos: aquellos que consideran que la dictadura fue un «plan sistemático de desaparición de personas y violación de los derechos humanos» o «un gobierno autoritario que encaró una lucha contra el terrorismo que pudo tener excesos».
Un 61% eligió la primera opción de plan sistemático, con prevalencia mayor entre mujeres, nivel educativo medio-alto y el AMBA. En tanto, un 32% prefirió la segunda.
En los focus, se notó una interesante coincidencia entre ambos grupos en cuanto a sentimientos negativos sobre la dictadura, referenciados en palabras como «dolor», «temor» o «condena». Pero hay matices dado que aparecen, de forma minoritaria, palabras como «guerra», «montonero» o «libertad» más asociados a la teoría de los dos demonios.
¿Y el futuro?
El sondeo plantea un interrogante: ¿Qué pasaría si mañana hubiera un golpe de Estado? La primera respuesta de los participantes del estudio fue un silencio atronador, seguido de «eso no pasará» o «nunca se permitiría que vuelva a suceder una cosa así».
En cualquier caso, un 83% considera poco o nada probable la instauración de una dictadura. También es contundente el consenso respecto de la «democracia como preferible a cualquier otra forma de gobierno» con 78%, muy por encima de mediciones similares en otros países de la región que realizan organizaciones como el Latinobarómetro.
Ante la consulta sobre qué efectos generaría una dictadura, la mayoría proyecta consecuencias individuales, como no poder usar las redes sociales o restricciones a su libertad de expresión, en línea con una concepción liberal de la democracia, fuertemente anclada en el yo frente al poder.
Sin embargo, al consultar: ¿Por qué no podría volver a pasar? las respuestas viraron de lo personal hacia lo colectivo, al estilo «la gente no dejaría que pase».
La investigación cuantitativa contó con una fuerte raigambre federal, con un 69% de los entrevistados que residen en el interior del país, incluyendo centros urbanos menos poblados como Lobos, Rufino, Villa Mercedes, Tartagal o Esquel, entre otros.
El sondeo advirtió que la experiencia personal actúa como ancla moral: la imagen positiva de los entrevistados respecto a la dictadura, los organismos de derechos humanos y las fuerzas armadas suele estar asociada a conocer familiares, amigos o conocidos que sufrieron directamente las consecuencias del Proceso.

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